YOGA HOY EN DÍA

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Cómo enseñamos yoga actualmente? ¿Estamos en el camino correcto? ¿Mantenemos la esencia y aún así evolucionamos de acuerdo a los tiempos? ¿Nos hemos anclado en conceptos que se explicaban sólo de determinadas maneras hace más de 300 años?

Son dudas que como profesora de yoga me asaltan. Es indiscutible el auge en la práctica de yoga. En las grandes ciudades hay infinidad de centros, escuelas, incluso en los gimnasios hay una gran variedad de horario para esta práctica.

Sin embargo, somos muchos los profesores que sentimos que todo ha ido convergiendo en una práctica demasiado física, demasiado centrada únicamente en las asanas. ¿Es esto malo? ¿No deberíamos obligatoriamente explicar a nuestros alumnos que no se trata únicamente de trabajar el cuerpo? Parece indispensable el hecho de explicar durante la clase los efectos de las asanas tanto a nivel osteomuscular como a nivel orgánico, así como explicar que aunque en Occidente se extienda mucho el concepto “yoga físico”, en realidad, no existe ese tipo de yoga como tal sino que se trata de un trabajo de autocontrol, de concentración y de equilibrio, obviamente, no sólo físico.

Muchos alumnos, sobre todo aquellos procedentes de gimnasios (ya sean de alta gama, como los denominados low cost) desconocen ese aspecto de la práctica; en definitiva lo que constituye los principios básicos de yoga. El hecho de que la práctica de asanas sea una especie de “meditación activa”. En pocas clases en gimnasios se explican, por ejemplo, los ejercicios de purificación y concentración de la mente siquiera de manera resumida. Generalmente son clases cortas y no olvidemos que se trata de clases en lugares en las que raramente se trabaja algo más que el cuerpo. ¿Es efectivo explicarle a este tipo de alumnos tales principios básicos? Puede que no en profundidad, pero se debería plantear el debate interno de si es “obligatorio” explicar cómo se concibió la práctica de asanas en Hatha yoga en un primer momento.

Es muy significativo cómo ha ido cambiando el concepto en la práctica de asanas de una quietud en el yoga premoderno a una forma mucho más dinámica hoy en día. Sin embargo, y basándome en mi experiencia, son aquellos alumnos a los que se les explican las bases sobre las que se desarrolla el yoga los que al final sienten más curiosidad y arraigo por todo lo que conlleva yoga y no sólo por la práctica física a través de las asanas. Eso sí, me parece casi imprescindible que usemos un lenguaje cercano y amoldado a los tiempos que corren.

Debemos ser conscientes de que, así como han cambiado costumbres y ritmos de vida, también lo han hecho las personas. Es decir, el alumnado también es distinto al que podía asistir a las clases hace cientos de años, de manera que ahora es muy normal contar con alumnos licenciados en Medicina, en Física, Biología o similares. ¿Cómo explicas a este tipo de alumnos algo tan extendido y “asimilado” en el mundo de yoga como los chakras o los nadis? ¿No deberíamos considerar la posibilidad de contarles que así es como antes se explicaban ciertas cosas que ahora pueden tener una explicación científica? De hecho, lo que más me atrajo de la escuela en la que me formé fue precisamente la cercanía y lo “tangibles” que eran todas las explicaciones alternando los contenidos puramente yóguicos con conocimientos de biología, anatomía, etc…

Personalmente, me parece una manera de acercar la práctica sobre todo a los más escépticos, a los que ven yoga como algo oscuro, sectario y que roza lo esotérico. Y, definitivamente, eso me parece lo suficientemente positivo como para, al menos, tenerlo en cuenta.

No obstante, espero vuestros comentarios, opiniones y sugerencias.

Gracias por leer.

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