DECONSTRUYENDO EL PRANAYAMA (I)

Categorías control, pranayama, respiración

¿Qué es el pranayama? ¿Es sólo respirar?

Literalmente pranayama quiere decir control de la energía. Prana significa energía y Ayama control. Ese control de la energía se lleva a cabo a través de la respiración. Pero, ¿a qué nos referimos con “energía” cuando nos referimos a ella? Conocemos lo que es la energía en diversos sistemas físicos: energía mecánica, electromagnética, termodinámica…pero, cuando hablamos de nuestra “energía interna” ¿a qué nos referimos exactamente? La energía interna se define como la energía asociada con el movimiento aleatorio y desordenado de las moléculas. Podríamos resumirlo de igual manera aplicado a la energía interna en el ser humano, matizando que depende de varios procesos orgánicos y/o psicoemocionales sin recurrir a términos más esotéricos o difíciles de asimilar. Digamos, por resumir y muy grosso modo, que existe una relación entre la tensión corporal y la reacción psicoemocional ante las circunstancias que nos rodean a diario. Cuando esto se prolonga en el tiempo, aparte de los síntomas físicos obvios, se pueden producir cambios en el comportamiento del individuo. Concluyamos, por no alargar mucho la explicación, que respirar bien hace que vivamos mejor y respirar mal va mermando nuestra calidad de vida. En cuanto a los motivos de una “mala” respiración son tantos y de tan diversa índole que nos perderíamos en ellos. Desde enfermedades respiratorias hasta estados de ansiedad, episodios de angustia o estrés. La práctica del pranayama ayuda tanto al control respiratorio como a la reeducación de dicha función.

El objetivo de los pranayamas es aumentar la capacidad pulmonar, oxigenar la sangre, mejorar la mecánica respiratoria, purificar las células y equilibrar el sistema nervioso simpático y parasimpático.

No se puede concebir la práctica de yoga sin el pranayama aunque lamentablemente, se asocia más a las asanas por ser éstas más vistosas y trabajar el cuerpo físico. Sin embargo, aun en la práctica de asanas ha de haber pranayama, una correcta relación entre el movimiento y la respiración, haciendo así más efectivo nuestro trabajo físico.

En los escritos de Yoga se describen ocho formas de Pranayama principales y, aunque en “entregas” posteriores iré describiendo varios de ellos, hoy he elegido sólo uno, para comenzar con algo sencillo y asequible a cualquier tipo de practicante. Se trata de la Respiración Yóguica Completa, una respiración básica que es el fundamento de la técnica respiratoria en general indispensable para poder entender y practicar el resto de pranayamas.

Puede realizarse en una posición acostada, bocarriba (savasana – la más adecuada, de hecho) o sentados en una postura de concentración. Esta respiración combina las tres respiraciones principales: diafragmática, intercostal y subclavicular por lo que conviene ir parte a parte para finalmente hacer las respiraciones completas.

  1. Respiración diafragmática: Con las manos sobre el abdomen sentimos cómo éste toma volumen al inspirar y como se hunde al exhalar. Hay que procurar que la parte que va del ombligo al pubis quede inmóvil, así tenemos un control de cintura abdominal.
  2. Respiración intercostal: aquí colocaremos las manos a la altura de las costillas falsas. Notaremos al inspirar que las costillas tienden a expandirse a ir hacia fuera y al exhalar a comprimirse. El movimiento es lateral y no hacia arriba y hacia abajo como en la diafragmática.
  3. Respiración subclavicular: con los dedos “colgados” de las clavículas el pecho sube al inspirar y baja al exhalar. Hay que intentar no tener movimiento abdominal, que sea sólo el pecho el que se mueva.
  4. Respiración completa: se trata de combinar las tres anteriores. Lo mejor es dejar una mano sobre el abdomen (entre la boca del estómago y el ombligo) y la otra sobre el pecho y así notar los movimientos descritos anteriormente.

BENEFICIOS: Aporta una mayor oxigenación, dominio respiratorio, sedación del sistema nervioso y relajación psicofísica y psicofisiológica.

Gracias por leer y respirad.

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