YOGA Y ESPALDA

La práctica de yoga es un trabajo conjunto en el que se reúnen distintas técnicas respiratorias, físicas y mentales que pretenden aportar salud y equilibrio a varios niveles (físico – tanto externo como interno – y mental). Por lo tanto no se debería tomar como algo que trate específicamente sólo un aspecto.

Ahora bien, es indiscutible que la práctica de asanas tiene una repercusión muy beneficiosa para la columna vertebral (llamada en algunos escritos “el segundo cerebro”, por la importancia vital de la misma). Las posturas físicas hacen especial hincapié en la correcta alineación de la columna y en cómo ese trabajo repercute y se proyecta hacia un bienestar más allá de la misma, abarcando salud para músculos y órganos.

Al evolucionar el sistema nervioso central y volverse más crucial para nuestra supervivencia, también tuvo que hacerlo la estructura que lo aloja (la columna vertebral) para poder seguir ofreciendo ese equilibrio entre protección y libertad de movimientos. El raquis humano es peculiar porque a diferencia de otras especies, presenta una serie de curvaturas mediante las cuales podemos ser seres bípedos, es decir, sostenernos sobre dos apoyos. Se trata de la curvatura primaria (cifótica – torácica y sacra) y que surgió de la transición de ser seres acuáticos a terrestres y la curvatura secundaria (lumbar y cervical) que surgió cuando nuestros antepasados cuadrúpedos descubrieron la importancia de levantar la cabeza para sobrevivir y convertirse así en seres bípedos.

Para poder mantener el equilibrio intrínseco mediante el cual la columna es una estructura que se sostiene a sí misma, existen los elementos de conexión entre las vértebras: las 24 vértebras están unidas entre sí mediante discos cartilaginosos, articulaciones capsulares y ligamentos espinales. Todo esto hace que se neutralice la combinación entre compresión y tensión a la que se somete por la gravedad y el movimiento.

Todo este equilibrio perfecto puede verse alterado por varios motivos y dar lugar así a las típicas molestias y dolores de espalda. Uno de los dolores de espalda más comunes corresponden a la zona lumbar. Las causas pueden ser muchas (la vida sedentaria no ayuda), pero  entre las causas más frecuentes está la distensión de un ligamento o de un músculo de las espalda por un movimiento brusco o al levantar algún objeto muy pesado. El dolor, en este caso puede variar en su grado desde una molestia leve hasta un dolor incapacitante.

Es de crucial importancia un buen diagnóstico, sobre todo cuando hablamos de un dolor que se alarga en el tiempo o, por supuesto, si se trata de un dolor agudo. Si tras la visita al médico, éste recomienda la práctica de yoga, hemos de tener en cuenta varios factores.

Primero entender que yoga no pretende ser curativo, pero que ayudará a mantener una columna fuerte y flexible al mismo tiempo. Cuando de antemano contamos con algún tipo de molestia o dolor lumbar, hemos de prestar especial atención a nuestros movimientos.

Hay cuatro tipos principales de movimientos espinales: flexión, extensión, rotación axial (giro) y flexión lateral. En una clase completa de yoga se trabajan todos esos movimientos para aportar equilibrio a la columna. Generalmente, las flexiones del tronco hacia delante (p.ej. paschimottanasana) son más “llevaderas” que por ejemplo un estiramiento anterior (p.ej. Bhujangasana). Un consejo a la hora de practicar estas últimas es contraer los glúteos para proteger bien la zona lumbar. Es muy útil prestar especial atención a la respiración en las flexiones del tronco hacia delante, como paschimottana, hacer hincapié en la exhalación ayudará a la flexión en la pelvis mientras que centrarse en la inspiración servirá en la extensión de la parte superior de la columna.

Es recomendable, antes de comenzar la práctica de asanas, tomarse unos minutos en la postura de relax (savasana) para tomar conciencia de la sensación en la zona y continuar con Supta Matsyendrasana.

supta_matsyendra

Descansar entre asanas en la postura del niño (lagu)

lagu

es recomendable por reproducir ésta la curvatura primaria del feto. En esta postura no sólo descansa la espina dorsal sino que además damos un masaje abdominal por compresión contra las piernas.

Alternar nuestra serie de asanas con chakravakasana:

chakravakasana

también ayudará a dar movilidad a la zona afectada.

Algo importante antes de comenzar el relax en savasana, una vez hayamos acabado nuestra clase completa, es observarnos: tened en cuenta que en esa posición horizontal la zona lumbar quedará levantada del suelo. Si la zona está afectada, es posible que notemos molestias. Uno de los errores más comunes es colocar algo justo en la zona de la cintura y precisamente eso puede que agrave el problema ya que estamos haciendo más pronunciada esa curvatura. La solución (o una de ellas, al menos) es colocar algo (cojín, rodillo…) bajo las rodillas, en su parte posterior (hueco poplíteo) para que al elevar así esa parte, la zona lumbar vaya acercándose al suelo y alivie así las molestias.

Y recordad, sobre todo, practicad siempre desde un esfuerzo moderado. Gracias por leer.


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