YOGA EN LOS COLEGIOS

Tanto si tenemos hijos como si no, conocemos las circunstancias actuales de los niños en los colegios. En las razones por las que tienen esos niveles de estrés (tanto profesores como alumnos) no vamos a entrar, pero la realidad es que esos niveles existen y puede que se deba, entre otras cosas, a que hayan cambiado las expectativas que los padres tenemos depositadas en nuestros hijos, dando más importancia a lo que nos han “vendido” como éxito frente a la posibilidad de que los niños aprendan a aceptar una frustración.

Si no son nuestros hijos, son nuestros sobrinos, vecinos, hijos de amigos, pero casi todos nos hemos asombrado cuando hemos descubierto a estos niños estudiando como si fueran a presentarse a unas oposiciones porque tienen en un día tres exámenes. Son niños que presentan unos niveles de estrés alarmantes y que se manifiestan en cambios de humor, cansancio o una agitación extrema.

A un nivel muy lento, por el desconocimiento y la consecuente desconfianza que eso conlleva, pero cada vez más colegios incluyen la práctica de yoga para sus alumnos. Sin embargo, en Francia estas clases se llevan a cabo desde hace 30 años y en EE.UU, Australia o Rusia son asignaturas optativas.

La práctica de meditación acompañada de ejercicios con asanas que ayudaran a “destensar”, a ser más conscientes del aquí y el ahora, que ayuden a conocerse mejor, supondría una mejora no sólo a nivel individual sino también para el grupo. Son ejercicios que contribuyen a potenciar la concentración, haciendo que la mente se enfoque, se aclare y se puedan afrontar retos de manera más objetiva y calmada. De hecho, en centros en los que se dedica un tiempo a la meditación, se ha observado un decrecimiento de la conflictividad en clase y un aumento de alumnos que pasan de curso con mejores calificaciones y mayor rendimiento.

Parar, aprender a disfrutar del silencio, observarse, usar alguna técnica respiratoria que les ayude a soltar tensiones, hacer del centro educativo un lugar agradable que se asocie (aunque sea por un espacio corto de tiempo) a la calma es algo que puede durar apenas diez minutos, pero los frutos pueden perdurar bastante más en el tiempo.

Poniendo en una balanza los beneficios y los perjuicios es algo, al menos, a tener en consideración. ¿O no?

 


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