DECONSTRUYENDO EL PRANAYAMA. (II)

Categorías control, pranayama, respiración, Yoga

Hace un tiempo abrimos el tema del Pranayama, ¿os acordáis? Hablábamos del significado y el propósito de su práctica así como de sus efectos y beneficios. Os dejo aquí el enlace por si queréis refrescar la memoria: http://www.rigbyoga.com/2016/04/10/deconstruyendo-el-pranayama-i/

Bueno, pues bien, en esa primera entrega prometía hablar o tratar individualmente algunos de esos ejercicios para que, en caso de que queráis, los pongáis en práctica. Empezaremos por los más sencillos (hoy dos) e iremos completando en entregas posteriores con pranayamas un poco más complejos. Recordad que la manera de respirar puede ser un reflejo de cómo nos encontramos psicoemocionalmente. Aprender a controlar la respiración es una forma de aprender a controlar estados que nos afecten negativamente.

Partimos de una postura de concentración firme y cómoda al mismo tiempo; una postura en la que notemos que la columna queda bien recta y que no se comprime el espacio ni del abdomen ni del pecho.

Vamos a comenzar con una respiración muy fácil, de hecho, así se llama en sánscrito:

SUKHA PURVAK (respiración fácil). Es importante para realizarla que tengas muy presente las respiraciones completas que indicábamos en “Deconstruyendo el Pranayama (I)”. Manteniendo esa mecánica respiratoria vas a inspirar llenando los pulmones contando mentalmente cuatro y a exhalar vaciándolos contando mentalmente hasta ocho. Este tipo de respiración ayuda a calmar, favorece la concentración mental y practicado con constancia, dominándolo ayuda a reforzar el sistema nervioso. Puede aumentar la capacidad de rendimiento mental.

SAMA VRITTI: literalmente quiere decir “igual movimiento”. Es posible que lo veas nombrado también como “respiración cuadrada”. En este ejercicio vamos a añadir dos fases respiratorias más, además de la inspiración y la exhalación; así quedarán cuatro: inspiración, retención con aire, exhalación y retención sin aire. Se trata precisamente de eso, de igualar el tiempo en las cuatro fases respiratorias. Si no habéis trabajado nunca con estas dos “nuevas fases” (retención con y sin aire) os advierto que vais a encontrar incómoda e incluso difícil de mantener sobre todo, la última. Por eso conviene empezar de manera fácil. Algo que siempre me quedó de mi maestro fue algo tan sencillo como que “lo fácil da resultado”. Así que para principiantes, recomendaría empezar por contar mentalmente hasta tres en cada una de las fases. A medida que notamos que dominamos la respiración, podemos ir ampliando el tiempo a cuatro o incluso a seis.

samavritti

(Conviene resaltar que antes de cualquier ejercicio respiratorio se ha de empezar con una exhalación para que los pulmones estén liberados)

¿Que cuánto tiempo hemos de dedicar al pranayama? Pues depende un poco del dominio y la práctica. Se dice que para que sea efectivo, es decir, para empezar a notar los beneficios, se debería repetir el ejercicio un mínimo de cuatro veces. En cualquier caso, conviene observarse; cuando notemos que perdemos la concentración, que la mente se dispersa y que nos cuesta redirigirla, es mejor parar. Prácticamente como en cualquier otro aspecto de la vida.

 

 

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